Poesía Crítica:

Destino de arbetoide.

 

 

Su único sentido del vivir

era compulsivo,

maniático, desesperado..

Sometido al ritmo

económico del dinero,

acumulativo, voraz,

técnico y normativo.

Bajo el reloj, depuso sus actos;

los latidos de su existencia.

Y en ese marcapasos;

Su dogma, como individuo

se hizo como especie:

Definitivamente artificial.

 

Como ser biológico,

Si aún se podía sentir como tal;

Los espacios cerrados,

Pasaron, a ser su naturaleza.

Y la naturaleza del mundo como tal

algo amenazador y primitivo.

 

De humano que era,

Se convirtió en arbetoide.

En su paranoico amor a los circuitos,

las pantallas con imágenes;

Los fetiches del dinero;

Y las cosas muertas en movimiento.

 

Las voces gubernamentales

Arbetoidales,

Las bolsas de valores,

Arbetoidales,

habían acondicionado a cada cual,

al trajín diario

bajo el concreto armado.

El acero y la infraestructura binaria

habían determinado su destino

de arbetoide, para un siempre.

 

(actualizado 2007/10)

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