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Melancolía del desterrado (Suecia) |
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Con el alma desnuda Aterida por el frío nórdico Buscando calor humano y social Inexistente en el siempre, el tiempo puso su carga y mi vida fue acumulando una melancolía en tierra extraña.
En ese reino oscuro de egoísmos prácticos innatos y de prejuicios de raza instintivos o estructurados, busque siempre respuestas y a mis sueños compañía, desesperado, y en vano. Con las indiferencias de hielo la melancolía de los días aprendió a contar todas las horas.
Cargado de las fatigas del día bajo aquel salario del desterrado llegue todas las noches Sin encontrar al sentimiento una respuesta; aquella melancolía se hizo dolor de corazón maltrecho.
Muñecas rubias, producto del desamor, el afán material, convertido en bien y los ojos mecánicos bien regulados, no supieron dar respuesta a mis caricias de extranjero.
Mis besos furtivos o espontáneos Se encontraron con el frío de respuestas automáticas. La melancolía se hizo soledad en el destierro.
Y cuando todo abrazo espontáneo fue visto en estas tierras como un exótico y primitivo manifiesto una melancolía crónica fue acompañando todos mis pasos.
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